Los amigos serán muy buenos, o por lo contrario muy malos o las dos cosas a la vez. Cuando estás triste se preocupan por tí, te preguntan cómo estas, te preguntan si necesitas algo..., pero cuando normalmente estás bien, ni te hablan, ni te dirigen ni una sola palabra, ni una sonrisa,
¡¡¡NADA!!!
Personalmente, y desgraciadamente, he sufrido varias experiencias como esta, pero ninguna como la del año pasado, a causa de una persona, de cuyo nombre no quiero acordarme, eran cada día sufrimientos y torturas, podría haber escrito un libro, y hubiera ganado un pastón, pero no, yo solo escribía un cuaderno.
Porque los amigos en verdad, todos son una moneda falsa, parecen ser amigos tuyos, pero ninguno lo es, porque cuando menos te lo esperas, tienes un puñal clavado y en la espalda:
- Cuando eres popular, tienes un montón de amigos que te elogian, te dejan cosas... Pero cuando empiezas a dejar de ser popular se te cae el mundo encima, y la distancia cada vez es mas grande hasta llegar al punto de quedarte solo.
- Sin embargo, solo hay una persona que está ahí a tu lado, en los malos y buenos momentos, puedes compartir con ellos tus alegrías y tus penas, tus rabias y tus locuras,y siempre te dirá lo mejor, lo que es conveniente que hagas porque el es tu mejor amigo.
En mi caso, esa persona es José Luis, una persona vivaz, inteligente, amable, sincera, amigable, a veces gruñón, con un toque de mala leche, es algo bruto pero es mi mejor amigo. A él, le puedes contar todo, sobretodo si es un secreto, simplemente por el hecho de que tiene una llave en sus labios; puedes estar tranquilo que el no lo suelta ni torturado, ni frente a los mayores placeres que se puedan poseer. Por eso es mi amigo y gracias a el soy lo que soy, una persona capaz de hacer cualquier cosa gracias a sus ánimos, y por eso el es y será mi mejor amigo.
Sebastián Ramírez Estévez.

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